Primer premio narrativa "Correspondencia"

Santiago Navratil
Durante el mes de abril estaremos publicando todo los materiales reconocidos por el jurado que integraron Lucía Surroca, Gustavo Espinosa y Raúl Zibechi. Compartimos el primer premio de la categoría "Narrativa".

La carta se coló por el diminuto espacio debajo de la puerta. Desde el sillón pudo ver el sobre en el suelo, pero no se movió hasta el corte comercial. Cuando la transmisión se interrumpió dejó la taza rosada sobre la mesita de la TV y caminó hasta la puerta. Le alcanzó con ver la caligrafía para saber de quién era y qué decía.
Era la tercera que llegaba en la semana.

“Sandra: Te extraño. No sabes lo difícil que es vivir sin vos. Los chiquilines también te extrañan. Yo les dije que no los habías abandonado a ellos, que me habías abandonado a mi... pero en realidad no sé cual es la diferencia. Estamos todos tristes.”

Caminó hasta el comedor y dejó la carta sobre la mesa. Se ajustó la bata y miró a su alrededor buscando la taza, pero no la encontró. Sirvió un poco en la taza amarilla. Volvió al living y siguió leyendo.

“Yo te quiero y vos lo sabes. Los gurises te aman. Ahora están un poco mejor porque compramos un gato y se distraen con eso. Yo les sigo diciendo que vos vas a volver un día de estos, pero no me gusta mentirles. Adriana está re grande. Se le cayó un diente ayer. Le dejé las moneditas abajo de la almohada pero de mañana cuando se despertó me contó que me había visto. A vos no te pasaba eso. Te gustaba esperar a que se durmieran para dejarles la platita. Tu madre también está preocupada. Dice que no te fue a visitar porque con lo que cobra de jubilación no le alcanza ni para salir de Montevideo”

Dejó la carta sobre la mesa y fue al baño. Se miró un rato al espejo y arrancó un pelo que tenía en la pera. Se sentó en el wáter pero no hizo nada. Miró el agua limpia, pero de todas formas tiró de la cisterna y se lavó las manos. Fue hasta el cuarto y se puso un buzo. Azul.  Volvió al living y siguió leyendo .

“(...) a tu padre lo internaron definitivamente. Lo del cáncer se confirmó. Una cagada la verdad, pero sinceramente se lo tenía bien merecido. Siempre fue un hijo de puta con nosotros. Bueno no se que más decirte. Seguro que estas leyendo esto en la cama con el buzo de lana que te regaló mi hermana. Tapada hasta la pera. Es como si te estuviera viendo. No te comas las uñas! Todavía seguís con eso. No? No ves que no hay nadie que te conozca mejor que yo?! Por favor te pido que vuelvas. Si no lo haces por mi hacelo por los gurises. No sabes como te extrañan. Te necesitan.
Son las tres de la mañana y no hago otra cosa que pensar en vos.
Te quiero Sandra.
JUAN”

Dejó la carta y se miró las uñas.
Arrugó el papel y lo tiró a la basura de camino al baño. Dejó correr el agua mientras se enjabonaba la cara para afeitarse. Miraba el agua y pensaba en Sandra. Pensaba en Juan. Le daba lastima el flaco. En algún momento pensó en contestarle y decirle que tenía mal la dirección, pero por alguna razón no lo había hecho todavía.