Martínez Matonte: Una escuela sin muros ni candados

Revista La Torta Frita
Cultivar la memoria, rescatarla del olvido y hacer justicia con nuestros luchadores sociales, motivo más que suficiente para volver a Martínez Matonte.

José Pedro Martínez Matonte nace en 1928 en el departamento de Durazno. Allí comienza sus estudios en magisterio, en un instituto aún no oficial, con un régimen de estudios libres a cargo de diferentes profesionales, bajo la dirección de María Emilia Castellanos de Puchet. En el año 1947 con 19 años, siendo aún estudiante, ejerce el cargo en una escuela rural, en el paraje La Alegría, Durazno. Al año siguiente, se traslada a la escuela rural en el pueblo de Clara, Tacuarembó, donde crea cursos nocturnos para los vecinos, hecho que fue denunciado por el inspector Pedro Pescasio, por “reuniones nocturnas” en el local escolar. Ya en el año 1949 consigue el cargo efectivo en Cañas, Durazno. Donde trabajará junto a su esposa hasta 1951. También será amonestado por la Inspección Departamental Escolar, por fricciones con el intendente y un incumplimiento de éste respecto a la escuela donde trabajaba Matonte.

La experiencia en Villa García fue gestada entre el año 1952 y 1975. Existen pocos registros sobre su trabajo. En uno de ellos, Matonte es entrevistado por la maestra Nora Castro donde se expone las bases de su pensamiento, críticas y reflexiones pedagógicas, su accionar y concepción del docente y escuela. No hay registro de los participantes durante la experiencia, ni después del golpe de Estado. Ni las instituciones educativas ni los sindicatos de la educación se comprometieron a elaborarlo. La escuela de Villa García logró ser el epicentro de la comunidad, un espacio que promovió la participación, la creatividad, como también a re-clamar, discutir, proponer, investigar, educar, aprender, proyectar, soñar y ser partícipes de sus vidas, de modificar el paisaje con sus propias manos.

La responsabilidad, la autogestión, la autonomía, el compromiso y el fuerte vínculo escuela-comunidad fueron banderas de docentes, padres y vecinos.

La experiencia no está ajena a un contexto político-social y educativo a nivel mundial, continental y nacional, pero Villa García fue una isla en las prácticas educativas con perfil crítico y liberador. Cabe destacar que no fue la única experiencia por entonces. Otros como Jesualdo Sosa en la década de los 30 del siglo pasado, las misiones pedagógicas encabezadas por Julio Castro en Tacuarembó en el 45, el núcleo de La Mina por Soler y otros, y también la experiencia de Centurión por Felipe Cantera Silva (entre los 40 y 50), son otras referencias en el contexto de la educación nacional.

José Pedro, llega a la Esc. N° 157 de Villa García, km 21 de la ruta 8, en el 1951 . Ya en ese mismo año crea el periódico escolar CRISOL. Años después crea la Policlínica de Atención Médica, donde se dan vacunas antituberculosa y exámenes radiológicos. Vuelve a insistir en la educación para adultos y en preparación de exámenes, algo que mantendrá a lo largo de su carrera.

En el 58 se amplía el local con un aula y un taller, la Policlínica Médica pasa a ser un centro de Atención Materno Infantil y dadas las condiciones sociales que enfrentaba la población de la zona, Matonte inaugura el comedor escolar. Junto a esta medida también se crean “Grupos Móviles de Recuperación Pedagógica” de esta manera surge el Semi Internado, hacia niños con mayores dificultades. Respondiendo a que muchos de ellos después de clases se encontraban solos, ya que su familia estaba trabajando. En cuanto a lo metodológico fomenta la dupla docente en el aula, una innovación para la época.

En el año 64 la escuela crea la “Cooperativa del Pan” para el consumo interno. También se crea un consultorio odontológico y se construyen nuevas aulas.

Al siguiente año se comienzan cursos liceales, con profesores honorarios, de carácter libre, “Liceo Popular”, y se rendían exámenes en liceos oficiales.

En el año 68 Matonte es detenido en el cuartel del km 14 de Camino Maldonado, a raíz de la reunión gremial de bancarios en huelga en el local escolar. El Consejo de Enseñanza Primaria le inicia un sumario con separación del cargo hasta el año siguiente. Mientras tanto ya en el año 69 el Consejo de Enseñanza Secundaria habilitaba cursos de 4to año.

Se instalan talleres con finalidad educativo-productivo con la participación de escolares y liceales. Se adopta el nombre de Unidad Educacional Cooperaria (UEC) para designar el complejo integrado por la escuela 157, liceo Popular habilitado, talleres y cursos no formales. Se crea un consultorio jurídico para el servicio de la comunidad, un ta-ller de albañilería y cerámica donde se produce hacia ferias locales. Al año siguiente el liceo se oficializa pasando a ser el Liceo N°25. Para entonces hay más de 15 docentes radicados en Villa García, atraídos por la experiencia y por el mismo Matonte. Él propiciaba un espacio de trabajo donde la comunidad, docentes y técnicos encontraban un lugar para crear en comunidad.

En febrero Martínez Matonte es visitado por su amigo el maestro Julio Castro, quien le propone que un equipo de docentes de Villa García viaje a Perú, a desarrollar un experiencia demostrativa en el marco de la Reforma Educativa de aquel país. Martínez Matonte con el apoyo de los docentes decide no participar, entendiendo que su compromiso debía ser en todo el Uruguay.

El 10 de junio del 75, ya con la dictadura instaurada, se realiza la de detención de docentes del Liceo de Villa García y el allanamiento de sus casas. Esa misma noche es detenido José Pedro en su domicilio. Primero estuvo preso en el Cilindro y luego trasladado a Cárcel Central -Jefatura de Montevideo- donde permaneció exactamente 3 años.1

A la salida de la dictadura peleó con ahínco su regreso a la dirección de Villa García, lo que finalmente consiguió a fines de 1985. Se mantuvo en su cargo poco más de un año y finalmente el Consejo lo "jubiló" por haber excedido los 36 años de ejercicio de trabajo.2

Matonte al regresar a Villa García, después de ser encarcelado por la dictadura, no encontró la misma escuela que dejó años atrás. Estando a cargo de la misma realizará la típica fiesta de fin de año, en donde sorprenderá a todos colocando en el mástil de la bandera uruguaya, la bandera del club local “Los Zorzales”. Además construyó un mástil en homenaje, a su amigo, el maestro desaparecido en la dictadura Julio Castro. José Pedro Martínez Matonte muere en 1990, a los 64 años, por un cáncer fulminante.

 

Notas 1 y 2: palabras de Silvia Martínez hija de Martínez Matonte

 

Publicado originalmente en Revista La Torta Frita No3, Columna estudiantil Martínez Matonte, BJA, p17-18.