Los zacrificios de la basura

Zur / Foto: No al megabasuero en el Solís Chico
Colectivos del arroyo Solís Chico en alerta ante la eventual instalación de un megabasurero.

Una amplia zona de Canelones está amenazada de convertirse en el basurero de todo el departamento si se autoriza allí la instalación de un relleno sanitario que no da garantías ambientales ni de salud pública a los pobladores de la zona.

Los desechos del modelo de producción y consumo vigente amenazan con convertir a esta zona rica en agua, biodiversidad y producción rural familiar en una fuente de contaminación y despojo.

Zur dialogó con Leticia Cambre, una de las integrantes de los colectivos que se oponen a la instalación del Megabasurero en el Arroyo Solís Chico. Médica de profesión, habitante de la zona rural de Soca, Leticia, así como sus vecinos y vecinas que están en movilización activa por este tema, ha tenido que investigar, estudiar y aprender sobre los rellenos sanitarios y su impacto para el ambiente y la salud.

Las autoridades ambientales han reconocido la poca información disponible, a pesar de lo cual la iniciativa sigue adelante. Llama la atención la participación de autoridades de la salud pública en el proceso. Ante la proximidad de instancias definitorias, como una Audiencia Pública, tratamos de conocer los motivos de su rechazo a este Megabasuero, los principales impactos que tendría en la zona así como las alternativas que plantean desde sus colectivos.

¿Cuáles son las principales características de este megabasurero que se quiere instalar en la zona del arroyo Solís Chico?

El Megabasurero, como le llamamos los vecinos, es un sitio de disposición final para los residuos sólidos, en este caso en modalidad relleno sanitario. El relleno sanitario es una forma de procesar los residuos sólidos que consiste en hacer un hueco en la tierra y luego ir rellenándolo de basura. De acuerdo a lo que propone la empresa que ha ganado la licitación, Aborgama, el relleno sanitario que se está proyectando abarcará una superficie de entra 40 y 50 hectáreas y una profundidad de 15 a 17 metros, si tomamos el conjunto de las celdas. Habrá en total 6 celdas, la más grande de 10 y la más chica de 4,8 hectáreas de superficie. Además el relleno sanitario lo podemos considerar como un reactor donde se introducen basura, agua y tierra, y de la que se desprenden sustancias que son distintos tipos de gases y lixiviados (líquidos). Las características de esos gases y de esos lixiviados va a depender de qué y cómo se coloque en ese reactor o relleno sanitario. En este caso el relleno sanitario va a tener una geomembrana para aislar los residuos de la tierra y una capa de arcilla. Por otro lado va a tener una forma de recolección y tratamiento de los lixiviados en piletas y tuberías de  recolección de los gases que se desprenden. Ese es el diseño de este relleno sanitario. No va a haber clasificación previa de la basura, es decir que los residuos orgánicos e inorgánicos van a ir juntos, así como se recoge de la calle se disponen en ese relleno sanitario. El procesamiento de los lixiviados es aerobio y anaerobio, con piletas cloradas y luego se van a hacer lo que la empresa llama un “ferti-riego”, o sea regar una zona de campo, aproximadamente otras 30 a 50 hectáreas, colocado al suelo directo para utilizar ese excedente de líquido. Con los gases lo que se hace es quemarlos, con una chimenea de entre 800 a 1000 grados Celsius, se va a estar quemando de manera permanente todos los gases que se vayan generando con la basura. Los colectivos que estamos movilizados fuimos a conocer un relleno sanitario que esta misma empresa gestiona en el departamento de Maldonado y pudimos constatar que no cumple con muchas de las cosas que afirma que cumplirá en el relleno que está proyecto para el Solís chico: no hay un cerco verde, no hay control de ingreso de animales al predio,  no se realiza la cubertura diaria de la basura, los lixiviados fluyen por los costados de las celdas sin canalización alguna

¿Y por qué ustedes se han organizado para oponerse a este megabasurero?

Por varias razones.  Una de las más importantes es la localizaciónLa ubicación no fue elegida con un criterio ambiental. La Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA) dispuso unas zonas de exclusión, muy básicas, sin hacer estudios de acuíferos ni de cuencas, y en base a eso se eligió el lugar. Pero, increíblemente, el lugar elegido ni siquiera cumple con todos esos criterios de exclusión, no se cumplen las distancias mínimas establecidas por la DINAMA. Uno de ellos es que un sitio de disposición final/relleno sanitario no puede estar a una distancia menor de 200 metros de un curso superficial de agua, no puede estar a menos de 5 mil metros de una toma de agua para consumo humano de OSE, no puede estar a menos de 4 mil metros de un centro de estudios ni a menos de 4 mil metros de un centro poblado. Hay dos de estos criterios que no se cumplen. La primera, la distancia a un curso de agua. Por el propio predio en el que se quiere colocar el relleno sanitario pasan dos cañadas que la empresa dice que son “cursos de agua no significativos” o intermitentes, una distinción que no existe en la normativa. Cuando nos reunimos con las autoridades de la DINAMA nos reconocieron que esa distinción no existe y que no importa si son significativos o no, o intermitentes o no. Sin embargo nos manifestaron que esos cursos de agua se pueden desviar o redirgir para cumplir con las distancias, canalizarlos hacia otro lugar para que no estén en contacto directo con el relleno sanitario. Tampoco se cumple el criterio de exclusión de 5 mil metros de una toma de agua potable de OSE, ya que en la escuela 182 -ubicada a poco más de 4 mil metros del límite del sitio- hay una toma de agua de OSE que abastece a esa escuela a la que concurren niños y niñas de la zona y las familias más cercanas a ese lugar. La empresa aduce que no importa que esté a menos de 5 mil metros porque los acuíferos no se conectan (el que subyace al sitio de disposición final con el de la toma de agua de escuela). La localización no fue elegida a partir de un estudio de los acuíferos y las cuencas de la zona, no siguió un criterio ambiental, un criterio de protección de largo plazo de los cursos de agua y de las napas subterráneas. Se trata de criterios de exclusión muy básicos, que de todas maneras tampoco se cumplen.

Por otro lado no estamos de acuerdo con la forma en que se van a procesar esos residuos, o sea con la forma en que NO se van a procesar. No va a haber una clasificación previa, los residuos van a llegar juntos, e incluso, en el informe de la empresa, se habla de la posibilidad de agregar residuos hospitalarios y residuos “asimilables urbanos”, que son residuos de pequeñas industrias y de comercios. Eso demuestra que se sigue en un paradigma antiguo y nefasto para el ambiente. La propia Intendencia de Canelones hizo un estudio ambiental estratégico en residuos sólidos en el que estableció que más del el 40% son residuos orgánicos y más de un 30% es cartón, papel y plásticos. O sea que sumando todos los residuos que se podrían aprovechar de una u otra forma, ya sea con reutilización, reciclaje o compostaje, llega a un total de 75%. Solamente con clasificación previa, reutilización y revalorización de esos residuos estaríamos teniendo 75% menos de lo que se piensa colocar dentro de ese relleno sanitario. Pero además, como dijimos antes el relleno sanitario es un reactor en el que entran unas sustancias y salen otras, al ingresar a ese reactor residuos orgánicos e inorgánicos juntos se produce un proceso, los residuos orgánicos se descomponen y actúan sobre los residuos inorgánicos haciendo que se desprendan determinados metales, los llamados metales pesados, como cadmio, cromo, arsénico, plomo, que van a ser parte de esos lixiviados, de esos líquidos que se van a ir desprendiendo de la basura y arrastrando esos metales.

Esos lixiviados son los que se van a recoger en esas piletas, pero en la mayoría de los rellenos sanitarios que existen en el mundo esos mecanismos fallan, porque se rompe la membrana o hay una fuga. Hay que pensar que se está pensando en una instalación que funcione durante 22 años, que es el período de esta licitación: la probabilidad de falla de esos mecanismos es altísima. En el mundo en la mayoría de los casos han fallado esos mecanismos de contención de estos lixiviados. La membrana, de 2 milímetros, es pasible de rotura ante metales o proceso de corrosión por parte de las propias sustancias y en tal caso tendríamos drenajes directos de los lixiviados a las napas subterráneas con el potencial de contaminar los acuíferos. También pueden existir fugas de lixiviados en las distintas fases de su tratamiento y pueden ir directamente a los cursos superficiales de agua, que existen muchos en la zona. La propia empresa reconoce que en la zona existen 7 microcuencas, que terminan siendo todas parte de la cuenca mayor que es la del Arroyo Solís Chico.  El potencial de contaminación es enorme, estos metales permanecen en el ambiente durante muchísimo tiempo y son muy dañinos para la salud de la fauna, la flora y de los seres vivos en general, incluidos los seres humanos, por supuesto.

Tampoco hay un tratamiento de los gases, no hay un aprovechamiento para la producción de energía, por ejemplo. El gas que se desprende mayoritariamente es metano, pero también hay otros gases que son los gases no metanoides y los compuestos volátiles. De estos no se dice cómo se van a tratar o cómo se va a mitigar su liberación al ambiente, ni siquiera se los nombre. Es claro que esos gases existirán en el proceso, de hecho en Argentina existe un colectivo que se llama Madres de las Torres que es un grupo que se movilizó a partir de que constataron un aumento importante de la incidencia de casos de leucemia entre sus hijos. A partir de estudios realizados con el apoyo de equipos técnicos se determinó que esos casos se debían a los compuestos volátiles que se desprendían del relleno sanitario que estaba en la zona. Es decir está ampliamente comprobado que esos compuestos son cancerígenos y causan daño específico en determinados organismos, algunos tipos de cáncer y otras enfermedades, entre las más frecuentes las respiratorias. De esos gases no se habla en el estudio de impacto ambiental,  ni siquiera se los nombras.

¿Y que se plantea en la Evaluación de Impacto Ambiental?

El estudio de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) está hecho por la empresa licitante, de acuerdo a la normativa de nuestro país. Generalmente se contrata a una empresa consultora para que realice el estudio de EIA, pero hay un conflicto de parte evidente, porque el que está pagando para hacer ese estudio es la empresa licitante. Nosotros reclamamos un estudio de Impacto Ambiental o por lo menos una revisión del estudio presentado por la empresa, por parte de organismos independientes, como por ejemplo la Universidad de la República. La DINAMA hace una revisión del estudio que contrata la empresa, pero no constata en campo lo que está allí planteado. Por ejemplo, no contrata un geólogo, un hidrólogo o un especialista en estos temas para comprobar lo que la empresa dice. Se bases en los estudios que la empresa contrata y no los cuestiona en sí mismos, si están bien establecidos los límites de las cuencas o los límites del tipo de arcilla que se está utilizando o la ubicación de los acuíferos o los cursos de agua. De hecho hay una especialista, la Prof. Graciela Piñeiro, que ha planteado dudas con respecto a los criterios que planteó la empresa. O sea, hay técnicos no rentados que por sí mismo han hecho revisiones críticas de este estudio de EIA y de la información que presenta la empresa. También nos oponemos a la localización del relleno porque en ese lugar hay registros de patrimonio arqueológico que no está debidamente documentado, incluso existe la propuesta de instalar un museo en la propia escuela 182.

Esta empresa entre 2017 y 2018 planteó otra ubicación para el relleno sanitario en una zona muy próxima al Arroyo Solís Chico, que desde el año 2013 había sido establecida por OSE y la Presidencia de la República como una zona de embalse para establecer un reservorio de agua potable para la población de la costa del Departamento de Canelones. Si ni siquiera eso se tuvo en cuenta en la selección de la primera localización ¿cómo podemos confiar en que la empresa haga bien las cosas? Hemos visto que los criterios básicos de exclusión que determinó la DINAMA  tampoco han sido tenido en cuenta en esta ubicación.

¿Qué características tiene la población que actualmente vive en la zona?

La zona de la cuenca media del Arroyo Solís chico es una zona de producción familiar agrícola ganadera, con gente que vive y trabaja en la zona y que tiene un acervo cultural en sí mismo. Es  una zona donde se hacen fiestas y actividades tradicionales de manera frecuente y creemos que estas actividades, esta forma de vida, está en peligro porque obviamente con este proyecto se está expulsando a las familias del campo. Estamos hablando que las familias de la zona no tienen abastecimiento de agua potable, se abastecen de pozos este que hay que tienen en su casas, pozos de agua subterránea y su acceso al agua potable depende de la calidad de los acuíferos, de que no estén contaminados. No tienen otra forma. OSE no les va a traer agua hasta ese lugar, no es posible. Y a  600 metros del límite del relleno sanitario empieza la Colonia Berro del Instituto Nacional de colonización dónde viven 200 personas y hay 55 pozos de agua para consumo humano. Y no sólo ellos, todas las personas del entorno tomamos agua de pozos subterráneas, eso también por supuesto es otra de las razones por las que nos oponemos a la localización en este lugar.

¿Quiénes son los colectivos que están organizados en torno al rechazo a este megabasurero?

Los colectivos que estamos organizados en torno a este tema somos la Comisión de Vecinos en Defensa del Solís Chico y sus afluentes (de las zonas de Soca, Tapia y Colonia Berro en el este del departamento de Canelones), la Comisión en Defensa de Laguna del Cisne, la Comisión de Acciones Ambientales en Defensa del Agua y la Tierra de Soca y la Comisión Ambiental de Las Vegas y Lomas de Solis, que está en defensa de los humedales y cangrejales del Solís chico.

¿En que etapa se encuentra el proceso actualmente y qué acciones preveen a futuro?

En este momento estamos en una etapa crucial, y es una de las últimas en el programa del proyecto. El año que pasó se hizo la validación de la localización, que fue en marzo, abril y mayo. La Intendencia de Canelones validó la localización, pese a todos estos cuestionamientos que hicimos. Luego vino el proceso del estudio de EIA, que fue lo que lo que se estuvo haciendo entre junio y ahora. El estudio de EIA tiene unas seiscientas páginas y está escrito en un lenguaje muy técnico, por supuesto. Otra de las lo que nosotros reivindicamos es que no no tenemos una defensa ante todo esto, porque no tenemos los técnicos, no podemos costear los técnicos que puede costear la empresa. Entonces es una pena, por que que estamos escuchando sólo una campana. La DINAMA hizo algunas algunos cuestionamientos y solicitó algunas aclaraciones que la empresa respondió. Ahí es donde, a partir de los planteos de los vecinos sobre la toma de agua de agua de la escuela 182, la empresa dice que no importa que esté a menos de 5 mil metros porque los acuíferos no se conectan entre sí (lo que según Piñeiro  es un disparate), y que los cursos de agua no importa que estén ahí porque no son significativos (lo que la Ingeniera Química Rosario Lucas, responsable de la valoración de este proyecto dentro de la DINAMA dice que no existe tal clasificación). Pero no hay un informe independiente que sostenga si eso que la empresa plantea es así o no.  A pesar de esas observaciones ya pasó a la etapa de manifiesto, es decir que de cierta manera se dio conformidad ante las respuestas de la empresa. Entonces actualmente estamos en esos 20 días que establece la norma para la puesta de manifiesto, el plazo que que tenemos para poder refutar lo que el estudio de EIA de la empresa sostiene. Nosotros contamos con el asesoramiento técnico de algunos técnicos que se han acercado solidariamente y ahora tenemos hasta el 30 de enero para poder entregar todo eso a la DINAMA. Luego de esta etapa viene la Audiencia Pública, que  no es vinculante, o sea que por más que protestemos si la DINAMA y el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA) establecen que igual lo van a probar, se aprobará. Las movilizaciones que nos quedan por delante son una audiencia con la ministra saliente y la entrante del MVOTMA para plantear nuestra posición. En la clase política ha habido nada de interés particular por esta problemática, ni del partido de gobierno ni de la oposición. Más allá de escuchar los reclamos no habido una posición firme de ningún actor político frente a esto. Así que estamos en la etapa sumamente importante, sumamente determinante, con poco tiempo. Y lamentablemente con pocas herramientas y con poca ayuda para realizar esta acciones. Le vamos a plantear a la actual ministra y a la entrante que no firmen la autorización para poner este relleno sanitario, ni en este lugar ni en ningún otro, porque no compartimos esta modalidad relleno sanitario, por que va a contaminar en cualquier lugar.

Entre los colectivos, ¿que alternativas han discutido o imaginan ante la instalación de este megabasurero?

La problemática de los residuos es una problemática mundial y tiene varias fases o varias etapas que habría que abordar, pero la primera es la más difícil y tiene que ver con la producción de los residuos. La forma de producción y de consumo actual lleva a que generemos una cantidad de residuos enorme, mucho mayor de la que se puede procesar localmente. En nuestro país a pesar del avance en términos de la ley de envases plásticos seguimos teniendo un uso desproporcionado de bolsas y envases plásticos, productos de un solo uso, envases desechables, cubiertos desechables.  Es una producción de residuos descomunal que es imposible que el planeta puede absorber en un corto tiempo. Nosotros creemos que en una primera etapa, como sociedad, deberíamos apuntar a la clasificación esos residuos. Hay experiencias en otros lugares del mundo donde existe una clasificación intradomiciliaria. Esa debería ser la primera, y luego a nivel de recolección de residuos debería haber un sistema diferenciado, que recoja por separado los residuos reutilizables y reciclables, que lleven a lugares diferentes los residuos de acuerdo a su procesamiento. Como dije antes, en el Departamento de Canelones, según un estudio de la propia Intendencia, se podría reducir un 75% los residuos, dando lugar al uso de aquellos potencialmente reutilizables,  reciclables y  aprovechables de una u otra forma.

Esa es una de las cosas que planteamos, que los residuos sean aprovechables de alguna forma y que se establezcan medidas para que la población tome conciencia de lo que significa la contaminación de residuos y medidas tendientes a que socialmente todos nos hagamos cargo de nuestra basura.

Los residuos orgánicos se pueden compostar a pequeña escala, se puede trabajar a nivel de barrios, de pequeñas localidades. En pequeña escala este los residuos orgánicos se pueden compostar y transformar en tierra fértil. Claro que hay que buscar un sitio de disposición final para los residuos que no se puedan aprovechar, pero el impacto ambiental de esos residuos será muchísimo menor sólo por el hecho de no estar juntos los residuos orgánicos e inorgánicos, ya no se estarían produciendo desprendimiento de metales pesados. Con respecto a la posibilidad incinerarlos se podría generar algún tipo de energía con este proceso. Hay muchísimas posibilidades, se trata apenas de sentarse a pensar, de convocar a la comunidad a pensar esas alternativas de una forma ordenada y productiva. Sabemos que no es fácil pero se puede dar participación a la comunidad, a los colectivos, a la Universidad de la República, parta buscar las mejores soluciones entre todos.

Nosotros creemos que se está sacrificando un territorio, toda la cuenca del Solís Chico, para esconder el producto secundario el producto de una sociedad de consumo enorme y desmesurado: ese efecto secundario es la basura, los residuos. No podemos seguir escondiéndolos, tenemos que que saber que existen, tenemos que tener en claro cuáles son sus consecuencias y hacernos cargo como sociedad resolverlo. No podemos esconder este problema bajo metros y metros de tierra y que los impactos los suframos solamente las personas que viven en esos lugares.

Por más información y contactos: facebook No al Megabasurero en el Solís Chico.