Los Bad Boys del Tío Adolf, Manini y la fetichización del nazismo

Martín Delgado Cultelli
En los últimos días se ha gestado un gran revuelo en el Uruguay debido a que quedó evidenciado que existen grupos neonazis en el país y que participan y han participado en partidos políticos estables. Este artículo pretende reflexionar sobre el proceso de fetichización que ha rodeado el suceso y que impide una reflexión profunda del fenómeno de los fascismos tanto a nivel histórico como actual.

El 25 de julio el diario La Diaria [1] publicó una cobertura de un acto del candidato a la presidencia General (r) Guido Manini Ríos. Dicho acto era la apertura de un local del partido Cabildo Abierto, ese acto también era la oficialización del sector juvenil de Cabildo Abierto. En la foto de La Diaria el presidenciable abrazado con un grupo de jóvenes, uno de los cuales llevaba un buzo con la frase “HKNKRZ”. A las pocas horas circulaba por redes sociales esa imagen y la explicación de la remera de ese joven. Esas letras son la abreviación de  “HAKENKREUZ”, que significa “esvástica” en alemán y ese buzo es una indumentaria clásica de los grupos neonazis europeos. Recordemos que en Europa debido a las leyes anti-nazis que surgieron después de la guerra, la simbología fascista explícita es punible. Por lo cual los grupos neofascistas deben de recurrir a lo márgenes de la legalidad y codificar su simbología.

En el correr del día surgieron nuevas fotos de los jóvenes participantes del acto en donde se encontraba una chica con una remera que tenia el simbolo del comunismo tachado y la frase en inglés “Better Dead Than Red” que significa “mejor muerta que roja”. También se fueron identificando a los distintos miembros de la juventud de Cabildo Abierto. Uno de ellos tenía en sus redes sociales el eslogan del ejército alemán durante el reinado del Kaiser Guillermo en la Primera Guerra Mundial, “Gott Mins Uns” y que significa “Dios con Nosotros”. Además varios miembros de ese grupo habían militado en la agrupación “Dignidad Nacional” del Partido Nacional, dentro del ala vinculada al herrerismo y al senador Sergio Abreu así como también vinculados con Iafigliola (el que impulsa el referendum sobre la ley Trans)[2].

El escándalo sobre los grupos neonazis en la política nacional que no solo fue trending topic en las redes sociales sino que medios de prensa masivos se pusieron a debatir sobre el tema[3]. Fue tan grande la controversia, así como el asombre de ese Uruguay que vive en la nube. Que tanto sectores del Partido Nacional como de Cabildo Abierto tuvieron que salir a desmarcarse del vínculo con esos jóvenes[4].

La incredulidad del Uruguay pavote fue tal que se empezaron a esgrimir toda clase de argumentos sobre esos muchachos. El más común, que era gente con problemas psicológicos.

También el hecho de que todo el mundo cuestionaba la simbología nazi pero no la simbología anti-comunista, ni la militarista nacionalista uruguaya que también había en esa actividad. Tampoco fue revuelo Manini Ríos hablando del problema de la “africanización” del Uruguay. O Talvi hablando de que hay que separarse de América Latina y volver a ser “La Suiza de América”. Argumentos que incluso los han esgrimido figuras del progresismo como Tabaré Vazquez, José Mujica y el Comisario Layera. Este hecho evidencia que la proyección sobre el fascismo que realiza el Uruguay liberal y progre es una proyección fetichizada y mitologizada que nos impiden entender realmente lo que es el fascismo y la amenaza que supone para nuestra sociedad.
De acuerdo a Paxton el fascismo se puede definir como ,“Una forma de comportamiento político marcado por una preocupación obsesiva con el declive, la humillación o la victimización de la comunidad y por cultos compensatorios a la unidad, la energía y la pureza, en la cual un partido de masas de comprometidos militantes nacionalistas, que actúa en colaboración, incómoda pero eficaz, con las élites tradicionales, abandona las libertades democráticas y persigue, con una violencia redentora y sin limitaciones éticas ni legales, fines de limpieza interna y expansión externa”  (Bray, p 11, 2017). Elementos centrales en la ideología fascista son el nacionalismo, caudillismo, el racismo, el machismo, el militarismo y el imperialismo. Siempre desde una perspectiva estado-centrista, para el fascismo el Estado Nacional Centralista y Moderno es la apoteosis final.

Si entendemos estas lógicas centrales del fascismo podemos ver que el fascismo va más allá de Hitler y el Tercer Reich. Probablemente Hitler y el Tercer Reich fueron la expresión más perfecta de esta ideología, pero no han sido la única. Es más en los países de la Periferia de Occidente ha existido fascismo no imperialista. Por lo cual la máxima de que el fascismo busca la expansión colonial puede ponerse en entredicho. Lo que siempre es constante es su voluntad de limpieza del cuerpo social, su racismo (aunque no necesariamente siempre es anti-semitha, incluso existe fascismo sionista), su militarismo y su nacionalismo. El fascismo está allí donde se levante una bandera nacional, se realice una venia militar y se hable de erradicar del país a los pichis, los negros, los indios, los zurdos, los judíos, los paquis, los salafistas, los gitanos, los bolitas, los pastosos, los putos y las trolas.

Cabildo Abierto es un partido neofascista por donde se lo mire, mucho antes de que aparecieran los jóvenes neonazis ya tenía una impronta fascista. La vinculación de muchos de sus integrantes al régimen dictatorial y a los militares procesados por crímenes de lesa humanidad durante la Dictadura. El pasaje del pachequismo y del riverismo más rancio del Partido Colorado a Cabildo Abierto (cosa que provocó la derrota de Sanguinetti ante Talvi)[5]. Incluso la familia Manini Ríos es una familia aristocrática, militar y terrateniente históricamente vinculada a la ultraderecha, desde la JUP de los 60 hasta el riverismo del siglo XIX y principios del XX (quienes se oponian al batllismo)[6]. Parece ser que en este país reivindicar a Fructuoso Rivera y sus campañas militares (y de limpieza étnica) así como reivindicar la Dictadura de Terra de los años 30 y la última Dictadura no es una apología a los crímenes de odío.

La imposibilidad de la sociedad uruguaya de asociar a la última Dictadura o a Fructuoso Rivera con el “fascismo” y el “genocidio” se debe a la construcción mitológica que han hecho los liberales sobre la Segunda Guerra Mundial. Esta guerra ha sido presentada como una lucha entre “bueno” y “malos”. Donde hay buenos buenisismos y malos malisismos. Tal ves la epitome de esta construcción mitológica sea el comic de Capitan America de MARVEL. Donde un hombre rubio que representa los mejores valores del occidente liberal yankee se enfrenta a Red Skull quien representa la barbarie absoluta del totalitarismo de Europa Oriental. La Segunda Guerra Mundial no fue así. Y los nazis no eran malos malisismos con problemas psiquiátricos. Los nazis eran la expresión más perfecta de la civilización occidental y de la racionalidad instrumental. Porque como bien aclara Cesaire, Hitler aplicó en Europa lo que venían haciendo los franceses, británicos, holandeses, belgas, españoles y portugueses durante mucho tiempo en la región colonial del mundo. La construcción civilizatoria de occidente es en esencia fascista. “La supremacía de la condición blanca es indefendible” (Bray, p 280, 2017) ya que esa es la esencia de Hitler. Sin embargo todo el espectro político en el Uruguay defiende esa supremacía caucásica, todos han naturalizado al fascismo.

Ciertamente es preocupante que haya sectores juveniles que se identifiquen con la esvástica. Desde este medio y desde otros, nosotros mismos hemos alertado del surgimiento y crecimiento de estos grupo en el Uruguay desde al menos 2016-2017. Hemos alertado de este crecimiento, por eso no nos sorprendió que hubieran miembros de estos grupos en Cabildo Abierto. También es preocupante que estos grupos identificados con el nazismo tengan respaldo de los partidos políticos clásicos del Uruguay. Eso habla de los pocos valores democráticos y del gran arribismo que campea en el sistema político partidocrático. Pero si debatimos sobre la existencia de grupos fascistas en el Uruguay no solo debemos hablar de los jóvenes neonazis de Cabildo Abierto. Debemos hablar de ese partido, debemos hablar de los libertarians que están con Talvi, de los plebiscitos de Iafigliola y de Larrañaga y de los valores del supremacismo occidental que mantienen muchos grupos del Frente Amplio.
Nuestra historia no siempre fue democrática. Nuestra historia también fue la historia de los Genocidios, las Guerras y las Dictaduras. Debemos desnaturalizar la historia oficial. Si solo nos quedamos con los cuentos bonitos de Hollywood, después no nos sorprendamos que aparezca un Hitler uruguayo que toma mate, dice bo y levanta la bandera nacional.

1 Ver: https://ladiaria.com.uy/articulo/2019/7/manini-hay-mucha-gente-que-tiene... conultado 29/7/2019
2 Ver: https://oktubrenoticias.com/2019/07/26/todo-sobre-celula-neonazi-que-se-... conultado el 29/7/2019
3 Ver: http://www.canal4.com.uy/programas/vespertinas/videos/neonazis-en-urugua... consultado el 29/7/2019
4 Ver: https://www.montevideo.com.uy/Noticias/Iafigliola-aclaro-vinculo-con-jov... consultado 29/7/2019
Ver: https://www.montevideo.com.uy/Noticias/Abreu-se-distancio-de-radicales-q... consultado el 29/7/2019
5 Ver: https://ladiaria.com.uy/articulo/2019/7/julio-maria-sanguinetti-consider... consultado 29/7/2019
Ver: https://ladiaria.com.uy/articulo/2019/7/lider-de-la-lista-123-se-integro... consultado el 29/7/2019
6 Ver: https://www.hemisferioizquierdo.uy/single-post/2019/07/10/Manini-R%C3%AD... consultado el 29/7/2019